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PREJUICIOS

Julieta Domenicone, psicóloga en Granada, especialista en terapia cognitivo conductual aborda el tema de los prejuicios en el articulo de esta semana.

Psicóloga_Online-Julieta_Domenicone

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¿Qué son los prejuicios?

Prejuzgar es algo que hacemos continuamente. Nos hacemos una idea u opinión de algo o de alguien basada en juicios previamente establecidos, sin haber tenido la oportunidad de experimentarlo, conocerlo, descubrirlo. A estas opiniones se le denominan prejuicios, y pueden tener un gran impacto en nuestra vida, ya que puede influir mucho en la toma de decisiones y en las elecciones que hagamos.

Todos tenemos prejuicios. Se adhieren a nosotros desde pequeños, a lo largo de nuestra infancia, y a través de las personas que nos rodean, el lugar donde hemos crecido, la educación que hemos recibido, etc. Y la mayoría de las veces no somos conscientes de ellos. Podríamos definirlos como “trampas” que nos pone nuestra mente para economizar energía, atajos que pueden llevarnos a una conclusión o idea errónea, que nada tiene que ver con la realidad, ya que nuestro cerebro lo que hace es relacionar lo nuevo con lo que ya hemos conocido.

En este post vamos a conocer un poco mejor qué son los prejuicios, cómo identificarlos y gestionarlos.

Los juicios previos y sus consecuencias

Los prejuicios pueden convertirse en obstáculos para nuestra libertad de pensamiento. La sociedad de la información, con un uso exponencial de las redes sociales y un intercambio constante de opiniones, nos empuja a tener una opinión o una respuesta para casi cualquier cosa aquí y ahora, lo que fomenta los prejuicios.

No hay tiempo para explorar, para descubrir, para profundizar… para forjarnos una opinión más informada sobre algo o sobre alguien. Por ello, es importante que reflexionemos sobre las consecuencias que los prejuicios pueden acarrear:

  • Limitan nuestras experiencias de vida.
  • Nos alejan de la realidad.
  • Favorecen el autoengaño.
  • Fomentan la polarización de opiniones y el conflicto.
  • Nos pueden llevar a tomar decisiones erróneas.
  • Impiden nuestro desarrollo personal y autoconocimiento.
  • Dificultan el buen acompañamiento.
  • Fomentan la agresividad en la comunicación.
Decir No

Sincericidio_Psicología-Julieta-Domenicone

Para muestra, un botón. El diario estadounidense ‘The Washington Post’ realizó un experimento con el virtuoso violinista Joshua Bell. Ataviado con ropa de calle, comenzó a tocar en el metro de Washington un 12 de enero de 2007, a 07.51 de la mañana. Tocó una hora aproximadamente ante miles de personas que pasaban por ese lugar, y sólo logró recaudar 32 dólares y 17 céntimos. Joshua Bell llena teatros durante varios días consecutivos con entradas de más de 100 dólares.

Vídeo de youtube: https://youtu.be/LZeSZFYCNRw

¿Cómo liberarte de los prejuicios?

Escapar de los prejuicios no es tarea fácil. Pero merece la pena el esfuerzo. ¿Cuántas veces te ha demostrado la vida que estabas equivocado o equivocada? ¿Recuerdas a aquella persona que te generó cierto rechazo nada más verla, y después se convirtió en un amigo o amiga? ¿Y esa fiesta a la que fuiste obligada porque no te gustaba el tipo de gente que iba, y acabó siendo una de tus mejores noches?

Vamos a conocer algunas claves que nos pueden ayudar a esquivar los prejuicios:

  • Date tiempo. Si te asalta una idea u opinión negativa sobre algo o alguien a simple vista, recuerda que puedes estar equivocado.
  • Evita las generalizaciones. Cuando tendemos a generalizar, “todos los hombres son iguales”, estamos prejuzgando en base a una mala experiencia pasada.
  • Pregunta o infórmate. Si tienes dudas sobre algo o sobre alguien, pregunta antes de presuponer.
  • Piensa en las consecuencias. Los prejuicios y los estereotipos pueden tener consecuencias muy negativas para la otra persona. Piensa en si lo pensaran de ti.
  • Presta atención. La mente a veces es perezosa, estate atento a si esa opinión es un “atajo” que te ha llevado a una idea que puede ser errónea, o alejada de la realidad.
  • Explora, descubre… sólo dándonos la oportunidad de conocer a una persona, o vivir una experiencia podremos llegar a nuestras propias conclusiones.

 

Acompañar

Psicologa en Granada Julieta Domenicone

Julieta Domenicone

Psicóloga en Granada especialista en ansiedad y en depresión 

 


Acompañar

“Participar en los sentimientos de alguien”, así define la RAE el verbo acompañar (quinta acepción).

Algo que toma especial relevancia cuando esa persona a la que queremos acompañar está pasando por un mal momento. ¿Qué puedo hacer para ayudarle? ¿Cómo puedo aliviar su carga?

Esta semana vamos a conocer en qué consiste el acompañamiento emocional, y aprenderemos algunas claves para acompañar bien. En muchas ocasiones no se trata de saber qué hacer, sino más bien de saber estar. Aprender a acompañar a los demás, tanto en el éxito, como en los momentos difíciles, es clave para cultivar relaciones sanas, duraderas y enriquecedoras.

¿Qué es el acompañamiento emocional?

El acompañamiento emocional es el apoyo o ayuda a otra persona, desde la presencia y la escucha, mostrando comprensión y entendimiento, pero sin dirigir, invadir ni intentar gestionar, cambiar o apropiarnos de la vivencia emocional del otro. Como decíamos, es más saber estar, que saber hacer.

El acompañamiento emocional requiere respeto por el otro, por su proceso y, por tanto, por el espacio y tiempo que necesite en ese proceso. Acompañar supone ponerse al servicio de la otra persona, sin dirigir, sin juzgar. Por eso, no siempre estamos en condiciones de poder acompañar al otro, aunque queramos aliviar su dolor. Aunque parezca sencillo, cuando vemos sufrir a un ser querido es difícil acompañar sin intervenir, sin intentar hacer algo para paliar ese sufrimiento, hasta tal punto de que se puede convertir en una autoexigencia que desemboque en un sentimiento de culpabilidad. “Está sufrimiento y no sé cómo ayudarle”.

Inseguridad_emocional-psicólogos_Granada-Julieta Domenicone

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¿Qué necesito para acompañar bien?

Para poder acompañar bien a una persona que está pasando por un mal momento, es imprescindible que nosotros también estemos bien y dispongamos de tiempo y de algunas habilidades.  Algunos requisitos para acompañar bien:

  • Seguridad y tranquilidad. Acompañar a alguien que lo está pasando mal genera emociones en nosotros mismos, Es muy difícil hacer un buen acompañamiento desde la ansiedad, con miedo o  inseguros.
  • Atención plena en el proceso. Es necesario estar presentes, para centrarnos en el proceso de la otra persona.
  • Tiempo disponible. Para poder acompañar emocionalmente a alguien tengo que tener tiempo. No puedo acompañar bien al otro si tengo prisa, estoy pensando en lo que tengo que hacer después o me están esperando en algún otro sitio.
  • Escucha activa. Focalizar toda nuestra atención en querer comprender al otro, sin juzgar.
Psicóloga_Granada

Comunicación

Sin estos requisitos, es posible que no estemos en disposición de acompañar y puede ser contraproducente.

Es posible que la persona no se sienta  tenida en cuenta. Por tanto, si tomo la decisión de estar junto a alguien que está transitando un momento difícil de su vida, debo ser consciente del compromiso que requiere.

¿Cómo ayudar a alguien que lo está pasando mal?

No es fácil ver sufrir a una persona que queremos. En general, como dice el filósofo surcoreano afincando en Berlín Byung-Chul Han, “en la sociedad del ‘me gusta’ tenemos fobia al sufrimiento”. Por ello, cuando alguien al que queremos lo está pasando mal, intentamos buscar la fórmula mágica o encontrar las palabras adecuadas para que se sienta bien y salga de ese sufrimiento de forma instantánea. No obstante, como ya hemos visto, un buen acompañamiento requiere tiempo, paciencia y respeto.

Ayuda_mutua-Julieta_Domenicone-Psicólogos_Granada

Ayuda Mutua
Julieta Domenicone

Veamos algunas formas de acompañar en el sufrimiento:

1. Respeta el proceso. En lugar de intentar entretener y distraer al otro para paliar su sufrimiento. Estate presente, escucha y presta atención a sus necesidades. Es posible que quieta estar solo, llorar, gritar… respeta su proceso dejando claro que estás ahí para lo que esa persona necesite.

2. No le quitas importancia.  En el intento de querer ayudar al otro, muchas veces tendemos a quitar importancia a lo que le pasa, algo que puede ser contraproducente y acentuar su malestar y sentimiento de soledad.

3. No lo juzgues. Cuando pasamos por un mal momento, todos nos volvemos irascibles e incluso mal educados. Entiende que su actitud responde a un momento concreto, que realmente esa persona no suele comportarse así. No lo juzgues ni le reproches su compartimiento. Nuestro enfado puede impactar aún más en su malestar y tener importantes consecuencias negativas en nuestra relación.

4. Deja que él decida qué hacer. Cuando acompañamos a alguien que sufre, pensamos tener la solución para que salga del pozo. Pero no es así. Acompañar emocionalmente no significa decidir por el otro, ni convencer o imponer al otro “la solución”. No se trata de nosotros, sino del otro y solo él sabrá qué hacer cuando atraviese la fase del dolor, y esté preparado para continuar de nuevo su camino.

5. Cuida los detalles. En situaciones difíciles todo cuenta. Cuida cada detalle, aléjate de temas o comportamientos que puedan afectar al otro –quizás no sea el momento para sacar ciertos temas- y aprovecha para demostrar tu amor por esa persona con pequeños detalles gratificantes. Aunque parezcan insignificantes, pero ayudar en el proceso.

En momento difíciles como los que estamos viviendo, es muy importante que aprendamos a acompañarnos bien, desde el respeto y el entendimiento. Seamos conscientes de la importancia del tiempo y el espacio para superar las diferentes fases. Aunque vivamos en la sociedad de ‘lo instantáneo’, no todo se puede obtener a golpe de click.

Acompañar-Psicóloga en Granada-psicóloga Online- Julieta Domenicone

Acompañar-Psicóloga en Granada-psicóloga Online– Julieta Domenicone

Postergar Julieta Domenicone Psicóloga

Dejar de postergar

Postergar, es dejar para otro momento aquellas cosas que debo o deseo hacer.


Mañana lo hago…

En muchas ocasiones, tendemos a postergar cosas que necesitamos hacer.

Este mecanismo va desde la postergación de pequeños detalles, como responder a un mensaje, hasta retrasar la toma de decisiones trascendentes de nuestra vida, como reconciliarnos con seres queridos o emprender proyectos.

Dejar las cosas en suspensión puede acarrear profundas consecuencias en personas “fuertemente postergadoras”. Hay situaciones, que de tanto aplazarlas, se hacen inabordables: “ese tren ya ha pasado”

La vida no se puede postergar, no la podemos dejar para mañana.

Consecuencias de postergar:

  • Lo que postergo me avergüenza, porque me obliga a justificarme ante la persona con la que tenia “ese” compromiso que no he cumplido o ante mi mismo.
  • Lo que postergo se acumula, en ocasiones extremas hablamos de un cumulo de años, por ejemplo, cuidar mi salud. En estos casos, el abordaje es cada vez mas complejo porque con el tiempo se van sumando problemas adicionales.
  • Lo que postergo, lo pierdo. Puede ocurrir que cuando deseo abordar lo que he postergado, ya sea tarde, por ejemplo, la maternidad o paternidad, una reconciliación con seres queridos o la vuelta al trabajo después de una excedencia.

¿Por qué postergamos?

  • Miedo al fracaso, a exponerme o al ridículo: “Para hacerlo mal, prefiero no hacerlo”.
  • Pereza: “Estoy muy a gusto”
  • Perfeccionismo: “cuando todo este perfecto será el momento oportuno para….”
  • Exceso de confianza: “Lo haga o no, no pasa nada”.
  • Autolimitaciones: “Yo no puedo hacer esto”
  • Miedo a salir de la zona de confort: “No será tan necesario”
  • Egoísmo: “Que lo haga otro”.

¿Cómo dejar de postergar?

  • Valorar si estamos ante una actividad realista o bien ante una fantasía que no es posible cumplir. En el caso de las fantasías los mecanismos de postergación se acentúan para evitar el fracaso: ¡Plantéate metas realistas!
  • Descomponer el proyecto en pequeñas metas, el objetivo de esta descomposición es asegurarnos el éxito en cada uno de estos pequeños pasos y aumentar la motivación.
  • “Ojos que no ven, corazón que no siente”. En general las personas postergadoras tienden a evitar estar en contacto con aquello que postergan: Deja visible el proyecto que necesitas abordar.
  • Pide ayuda: Hay ciertas tareas que se nos hacen un mundo y que, con una pequeña ayuda de un amigo, pareja o un profesional podemos superar.
  • El fracaso es una fuente de aprendizaje mas valiosa que la evitación: Deja de temer el fracaso, fracasa rápido, fracasa mucho y fracasa mejor.
  • Valora el precio, que puede tener la postergación sostenida en el tiempo y pregúntate si estas dispuesto a pagarlo.
  • Lo que postergo pesa: ¿Prefiero el beneficio de no hacer hoy o prefiero cargar con el peso de lo que debería haber hecho?
Psicóloga Granada Liderazgo

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La postergación es una decisión que tomamos de marea consciente, que solemos adornar con una sucesión de excusas. Si tomamos esta decisión, lo adulto es responsabilizarnos de las consecuencias de mis postergaciones.

Dejar de postergar supone pasar a la acción y avanzar de frente hacia lo que necesito.

¿Cómo te puedo ayudar?

Psicóloga Granada

Psicóloga_Granada

  • Valoraremos tus bloqueos frente a aquello que estas postergando
  • Consolidaremos la confianza en ti mismo para hacerle frente a la situación temida.
  • Elaboraremos estrategias de paso a la acción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Estrés emocional

Estrés emocional

Julieta Domenicone, psicóloga en Granada, especialista en ansiedad y Psicóloga Online.


 

Julieta Domenicone-Psicologa_Granada

Psicóloga Granada


Se acaba de cumplir un año desde el primer confinamiento domiciliario debido a la pandemia por COVID-19. En este periodo, una serie de términos se han instaurado en nuestro vocabulario, palabras o expresiones con las que intentamos explicar sensaciones, vivencias o acontecimientos inéditos hasta ahora.

Uno de estos conceptos es la ‘fatiga pandémica’, una expresión que copa titulares de periódicos y con la que se pretende definir un conjunto de síntomas que está experimentado gran parte de la sociedad como consecuencia de la pandemia: agotamiento mental, falta de concentración, ansiedad, depresión, estrés…

Esta fatiga pandémica tan de moda en estos días, es lo que siempre se le ha denominado en Psicología estrés emocional y que ahora se está viendo generalizada por los cambios de hábitos de vida, las restricciones continuas, las interminables horas de teletrabajo, la falta de estímulos u oportunidades para desconectar, o la constante incertidumbre ante el futuro a corto plazo.

En este post vamos a conocer un poco más qué es eso de la fatiga emocional, y cómo podemos gestionarla para que nos afecta lo menos posible.

¿Qué es el estrés emocional?

Se trata de un cansancio o agotamiento emocional que puede venir asociado a sentimientos de angustia, estrés, depresión o ansiedad. Puede generar falta de atención y concentración, y disminuye la agilidad mental considerablemente.

Un pensamiento recurrente en una persona con fatiga emocional podría ser: “Pienso en todo lo que tengo que hacer hoy y no puedo ni levantarme de la cama”.

Aunque se trata de un agotamiento mental, suele venir acompañado de cansancio físico y pérdida de energía, lo que dificulta el desarrollo de las actividades cotidianas.

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Ansiedad
Julieta Domenicone

¿Qué lo causa?

El estrés emocional puede venir causada por un desequilibrio entre lo que damos y lo que recibimos, entre otros motivos. Por ejemplo, en el contexto actual, estamos renunciando a muchas cosas de nuestra vida –incluso a ver a nuestros seres queridos- pero la falta de resultados contundentes –por ejemplo, en la reducción del número de contagios-  y la continuidad de las restricciones nos lleva a un agotamiento emocional.

Las principales causas que nos pueden llevar

  • Desequilibrio entre lo que se da y lo que se recibe.
  • Entorno muy exigente, con importantes sacrificios.
  • Incertidumbre constante o situaciones de estrés prolongado.
  • Situaciones de sobrecarga de actividades. “Todo lo que tengo que hacer”.
  • Saturación de emocionales, que nos pueden llevar a bloquearnos.
  • Emociones contenidas, como la frustración no gestionada.
  • Sentimientos de incomprensión.
  • Poco o nulo tiempo para satisfacer nuestras propias necesidades o deseos.
  • Un cambio importante en nuestra vida: en el trabajo, mudanza, ruptura de pareja, nacimiento de hijos…
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¿Cuáles son los síntomas del estrés emocional?

Es importante tener en cuenta que el estrés emocional no afecta a todo el mundo de igual manera, ni se desencadena al mismo nivel en todas las personas ante las mismas situaciones. Depende mucho de la persona, de su gestión emocional y recursos. Sin embargo, existen una serie de síntomas que nos pueden ayudar a reconocer la fatiga emocional:

  • Cansancio físico. Se siente agotamiento y falta de energía desde que se despierta.
  • Palpitaciones y respiración acelerada.
  • Estado nervioso.
  • Bruxismo (apretar dientes y mandíbulas).
  • Insomnio o dificultades para dormir.
  • Existe una falta de autocontrol, lo que deriva en un bajo estado de ánimo y mal humor.
  • Falta de motivación y entusiasmo.
  • Sensación de falta de autocontrol.
  • Dificultades para prestar atención y concentrarse, con olvidos y despistes frecuentes.
  • Distanciamiento afectivo.

Cuando aparece el estrés emocional, tendemos a la estrategia de evitación, volviéndonos autómatas que evitan nuevas situaciones de estrés, pero también actividades agradables o placenteras. Esto puede desembocar en un círculo o bucle negativo que puede arrastrarnos a un estado depresivo.

¿Cómo gestionar el estrés emocional?

A continuación, os dejo algunas recomendaciones que nos pueden ayudar a identificar la fatiga emocional y frenar el posible bucle negativo en el que puede desembocar si no actuamos a tiempo.

  • Identificar la fatiga emocional. El primer paso es aprender a identificar la fatiga emocional, a raíz de los síntomas expuestos anteriormente.
  • Explorar las causas, saber cuáles son las principales fuentes de estrés que me están generando fatiga emocional.
  • Práctica de ejercicio físico, para ayudar a nuestro cuerpo a liberar la tensión acumulada.
  • Favorecer el descanso, con práctica de higiene del sueño como zona sin ruido y sin luz, regular horas de sueño, etc.
  • Poner límites, a nosotros mismos y a los demás. Aprender a decir NO a los demás.
  • Atender nuestras necesidades y deseos, reservándome algo de tiempo para disfrutar de alguna actividad que me resulte placentera.
  • Desconectar mentalmente.
  • Buscar y compartir la alegría. 
Psicóloga Granada

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Ego

Julieta Domenicone

Psicóloga en Granada y Psicóloga Online


¿Qué es el ego?

La palabra ego significa YO en latín. En el psicoanálisis de Freud es la “instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la moralidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superego y la realidad del mundo exterior” (RAE).

Es decir, es la instancia psíquica mediante la cual una persona se reconoce como “yo” y empieza a ser consciente de su propia identidad. (Si necesitas más información sobre la identidad, pincha en la imagen)

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Pérdida de identidad
Julieta Domenicone

¿Para qué sirve el ego?

El ego es, por tanto, parte de nosotros, aunque nos hace creer que somos nosotros. Se trata de un mecanismo de supervivencia que comienza a surgir desde el mismo momento de nuestro nacimiento y es necesario, es un instinto de protección. Aunque con el tiempo, si no aprendemos a gestionarlo, puede alejarnos de nuestro propio Ser. El ego es la personalidad que vamos construyendo para ser aceptados por el otro, una máscara que puede generarnos sufrimiento y alejarnos del bienestar.

¿Cuáles son las principales características del ego?

Cuando vivimos desde el ego, actuamos desde una imagen creada por nuestra mente a partir de nuestro sistema de creencias y normas sociales. Por tanto, destacarán en nosotros las siguientes características:

  • Vemos como realidad, las interpretaciones de nuestra mente.
  • Nos falta conocimiento de nuestra esencia o nuestro Ser.
  • Reaccionamos de forma automática ante las circunstancias, y nos convertimos en esclavos de nuestras reacciones y de lo que ocurre a nuestro alrededor.
  • Escapamos constantemente del presente, nos centramos más en el pasado y en el futuro.
  • Nos incomoda el silencio, y el no hacer.
  • Resistente al cambio. Nos aferramos a una forma de pensar y de estar, aunque aporte insatisfacción y sufrimiento.
  • Generamos constantemente apego y dependencia para sobrevivir.
  • Deseamos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor y culpabilizamos al otro constantemente.
  • Solemos dramatizar y generar conflictos.
  • No aceptamos la realidad. 
Inseguridad_emocional-psicólogos_Granada-Julieta Domenicone

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¿Qué hago con mi ego?

Nuestro ego influye en nuestras decisiones, en nuestras relaciones con los demás y en nuestra forma de estar en el mundo hasta el punto de poder convertirnos en sus esclavos. No se trata de eliminar nuestro ego, ya que forma parte de nosotros y es inevitable convivir con él. Se trata de aprender a gestionarlo y conseguir trascenderlo

Para ello, es necesario comenzar un proceso de autoconocimiento que nos permita reconectar con nuestra esencia, con lo que somos realmente. Así viviremos con mayor serenidad y nos acercaremos a eso que tan ansiosamente buscamos fuera, la felicidad y el amor.

Gestalt_Granada-Julieta_Domenicone

Gestalt_Granada-Julieta_Domenicone

Algunas claves:

  • Entender qué es el ego y cómo funciona. Informarse, aprender, conocer qué es el EGO, sus características, cómo nos puede afectar, etc. puede ser un buen comienzo de nuestro viaje al autoconocimiento.
  • Prestar atención, observar y tomar consciencia de cuándo aparece y estamos actuando en función de lo que nos dicta.
  • Coloca el ego en su lugar. No se trata de eliminarlo, sino de utilizarlo bien, como mecanismo de supervivencia, cuando sea necesario.
  • Regresa al presente. El ego tiende a ir constantemente del pasado al futuro y viceversa. Intenta mantenerte en el momento presente. La meditación te puede ayudar.
  • Reconoce tu verdadero YO. Cuando empieces a gestionar bien tu ego, tu esencia saldrá a la luz. Aprende a reconocer tu verdadero YO, y dejarás de reaccionar para actuar desde tu parte más sabia y creativa.
Terapia en Granada

Terapia en Granada-Julieta Domenicone

 

 

 

Alegría-Psicóloga-Granada_

Alegría

Julieta Domenicone, Psicólogos Granada



Julieta Domenicone es Psicóloga en Granada y en este post nos habla sobre los beneficios de la Alegría.

La alegría es algo que antes simplemente estaba disponible, pero ahora la tenemos que salir a buscar, generar, conservar y compartir.

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Indefensión Aprendida Julieta Domenicone Psicóloga Granada

¡NO PUEDO!: Indefensión Aprendida

Muchas veces nos enfrentamos a distintas situaciones de nuestra vida con una idea preconcebida: “NO PUEDO”, “NO DEBO, “NO SE”, NO VOY A APRENDER”, pero… ¿de donde procede esta idea?

Una explicación para esta conclusión, a la que hemos llegado en más de una ocasión, es la indefensión aprendida.

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