Dejar ir

Dejar ir, aprender a soltar.

El cambio es una constante en la vida. Nosotros cambiamos, nuestro entorno cambia y también nuestras relaciones. Algunas con el tiempo desaparecen, y otras se fortalecen. Lo importante es saber identificar el momento de “dejar ir”, y no aferrarnos a aquello que ya no funciona, solo por el miedo a la pérdida. Es necesario deshacerse de muchos apegos, para poder llenar nuestra vida de nuevas experiencias, personas, cosas y momentos. Y en este post vamos a conocer algunas claves que nos pueden ayudar en esta compleja tarea.

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¿Qué significa soltar?

Dejar ir significar soltar, dejar partir, no aferrarnos a situaciones, cosas o personas que nos hacen daño, que no nos aportan calidad de vida o que ya se han ido… es aceptar un cambio en nuestra vida. Podemos vivir la experiencia de dejar ir como una pérdida emocional y/o material, pero hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, más que una pérdida va a suponer un enriquecimiento en nuestra vida. Dejar ir es, por tanto, un proceso de cambio, de liberación y de aceptación de la realidad.

¿Cómo saber que es el momento de soltar?

Son muchas las circunstancias o situaciones que nos pueden llevar a la necesidad de “dejar ir”.

  • La ruptura con una pareja o amigo
  • Un cambio de trabajo.
  • Cambio de hábitos de vida o de residencia…
  • Cambio de prioridades: dejar ir un proyecto que tenía entre manos.

Aunque también es importante hacer referencia a la necesidad de dejar ir ideas, comportamientos o creencias a las que nos mantenemos atados y que no nos hacen ningún bien.

Las personas nos sentimos más seguras ante lo conocido, por eso en estos momentos de la vida donde tenemos que dejar marchar puede aparecer el temor o la incertidumbre. Son situaciones que, si no se gestionan de forma adecuada, pueden afectar a nuestro bienestar emocional.

Procesos de duelos- 
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Julieta Domenicone_Duelos

Claves para dejar ir.

No existe un manual de instrucciones ni una fórmula mágica para dejar ir a alguien o algo sin sufrir. Pero sí que existen algunas claves que nos pueden ayudar a que el proceso sea menos doloroso. Aquí te dejo algunas recomendaciones:

  • Sé honesto contigo mismo y permítete expresar tu dolor. Cuando algo se acaba, duele. Y nos tenemos que dar permiso para llorar o desahogarnos, pero también para recordar todo lo que nos aportó mientras duró.
  • Autocontrol y evitar exposiciones innecesarias.  Cuando estamos en un proceso de ruptura es normal que tendamos a buscar espacios de encuentro con esa persona, o que busquemos en redes sociales como va su vida. ¡Cuidado! Esto no nos hace ningún bien. Sólo alargará el proceso.
  • Experimenta cosas nuevas. Intenta canalizar tu energía hacia nuevos proyectos o experiencias. Quizás sea el momento de apuntarte a esa clase de yoga, de baile o de pintura que llevas queriendo hacer tanto tiempo.
  • No te culpabilices y acepta la realidad tal como es. Este no es el momento de preguntarnos si el haber actuado diferente, hubiera evitado esta situación. En lugar de culpabilizarte, aprende de la experiencia.
  • Rodéate de esas personas que te hacen sentir bien. Apoyarte en aquellos que te quieren y te conocen bien te ayudará a pasar esta etapa.

Al aferrarnos a algo que lejos de aportarnos, merma nuestra calidad de vida, estamos impidiendo que nos pasen cosas nuevas que sí nos pueden aportar más felicidad.

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