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Expectativas

“El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida.”
FRANCISCO DE QUEVEDO

El  manejo de las expectativas es uno de los temas más se trabaja dentro del marco de la Terapia Gestalt

“Deseos, apego, anhelos y expectativas; he aquí las raíces de nuestro sufrimiento.”
Jorge Bucay, Gestalt Granada

¿Qué son las expectativas?

Las expectativas son esperanzas, ilusiones, suposiciones de que algo va a ocurrir a corto, medio o largo plazo. Son creencias de cómo es (o debería ser) nuestro mundo, nuestra realidad. Generarse expectativas es inevitable e influyen en la forma de relacionarnos con los demás y en la imagen que tenemos de nosotros mismos y, por tanto, la forma que tenemos de estar en el mundo.

La influencia que las expectativas pueden tener en nuestras vidas depende mucho de nuestra forma de gestionarlas:

  • Si se alejan de la realidad, no aprendemos a gestionarlas y toman el control de nuestras vidas, pueden convertirse en una fuente de decepción, frustración y sufrimiento.
  • Si sabemos gestionarlas, pueden generar efectos y resultados positivos.

¿Qué factores influyen en la creación de expectativas?

Estas expectativas las forjamos en función de una serie de factores como:

  • Nuestras experiencias previas
  • La educación recibida
  • Nuestro sistema de valores y de creencias
  • Mi entorno: familiares, amigos, conocidos, profesores, etc.

¿Qué tipos de expectativas existen?

Podemos tener diferentes tipos de expectativas:

  • Expectativas personales. Es la imagen que nos hemos creado sobre nosotros mismos. Nos marcan cómo debemos ser y qué tenemos que conseguir y están muy relacionadas con lo que “se espera de nosotros”.
  • Expectativas culturales (las que compartimos con la sociedad). Son las que nos marcan lo que se supone que debemos hacer en el ámbito social, y cómo comportarnos.
  • Expectativas sobre otras personas. Nos marcan lo que deben hacer, o cómo deber ser las personas que nos rodean.

¿Qué es el efecto Pigmalión?

Las expectativas sobre lo que debería ocurrir pueden predisponernos a que pase, es lo que se denomina efecto Pigmalión o profecía autocumplida. De ahí que se piense que las expectativas que tenemos sobre una persona, influyen en su rendimiento y forma de comportarse. Por ejemplo: unas expectativas altas sobre una persona pueden dar como resultado un rendimiento alto (y viceversa).

Sin embargo, vivir las expectativas como hechos y no como lo que son, meras probabilidades o suposiciones, puede llevarnos a la frustración, decepción y sufrimiento.  Las expectativas no pueden marcar cómo debería ser nuestra vida, porque nos impiden vivir el momento presente y nos roban nuestra independencia.

Por ejemplo: “A los 40 tendré dos hijos y un buen trabajo” –¿Y qué ocurre si llega esta edad y no lo tengo?, me hundo, me enfado, me frustro-.

¿Cómo gestionar las expectativas?

  1. Reflexiona sobre qué vida estás viviendo.

Párate a pensar en si tu vida se parece más a la vida que quieres vivir, o a la vida que los demás (padres, amigos, pareja, jefes, sociedad…) esperan para ti. ¿Qué pasa a tu alrededor cuando te sales del patrón que te han moldeado? Lo más seguro es que los demás se sientan descolocados o decepcionados, pero tenemos que aprender a no actuar dirigidos por las expectativas de los demás, y no sentirnos culpables por haber decepcionado al otro. Ardua tarea per, si lo logramos, sentiremos una gran liberación.

  1. No esperes que se cumpla un objetivo, actúa para que se cumpla.

Si quieres (tienes la expectativa) de que algo ocurra –Ejemplo: mejorar mi puesto de trabajo- no esperes a que simplemente ocurra, haz algo para que se cumpla. Se proactivo, planifica y comienza a avanzar. Esto te dará seguridad. En el post ‘Hacerme cargo de mí’ encontrarás más claves en este sentido.

  1. Disfruta del aquí y el ahora. 

Vive el presente. Las expectativas están forjadas en el pasado y con creencias de experiencias que ya has vivido. Permítete que la vida te sorprenda, quizás no ocurra lo que te esperabas, pero ¿has pensado que puede ser aún mejor?

  1. No esperes de los demás. Si no esperas, no te decepcionarás.

A veces nos creamos expectativas sobre las otras personas que, si no se cumplen, nos hacen sentir mal e influyen en nuestras relaciones. Es importante tener en cuenta que la forma de ser de una persona (o, mejor dicho, las diferentes formas de ser de una persona) son fruto de muchos factores y están en continuo proceso de cambio y evolución. Si me he generado una creencia sobre una persona, y ella no ha cumplido, es mi responsabilidad. La otra persona está en todo su derecho no de hacer lo que yo esperaba de ella.

  1. Aprende de la experiencia y actualiza tus expectativas.

Las expectativas que tenemos sobre nosotros, sobre el otro o sobre el entorno cambian con nosotros. Aplica tu aprendizaje, sé flexible y –si no puedes dejar a un lado las expectativas- al menos moldéalas y actualízalas.

Julieta Domenicone Psicóloga en Granada

Julieta Domenicone
Gestalt Granada

Mi nombre es Julieta Domenicone, soy psicóloga en Granada, terapeuta Gestáltica  y psicóloga Online.

Ante cualquier duda, te puedes poner en contacto conmigo e intentaré resolverla.

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