Dejar ir

Dejar ir, aprender a soltar.

El cambio es una constante en la vida. Nosotros cambiamos, nuestro entorno cambia y también nuestras relaciones. Algunas con el tiempo desaparecen, y otras se fortalecen. Lo importante es saber identificar el momento de “dejar ir”, y no aferrarnos a aquello que ya no funciona, solo por el miedo a la pérdida. Es necesario deshacerse de muchos apegos, para poder llenar nuestra vida de nuevas experiencias, personas, cosas y momentos. Y en este post vamos a conocer algunas claves que nos pueden ayudar en esta compleja tarea.

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¿Qué significa soltar?

Dejar ir significar soltar, dejar partir, no aferrarnos a situaciones, cosas o personas que nos hacen daño, que no nos aportan calidad de vida o que ya se han ido… es aceptar un cambio en nuestra vida. Podemos vivir la experiencia de dejar ir como una pérdida emocional y/o material, pero hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, más que una pérdida va a suponer un enriquecimiento en nuestra vida. Dejar ir es, por tanto, un proceso de cambio, de liberación y de aceptación de la realidad.

¿Cómo saber que es el momento de soltar?

Son muchas las circunstancias o situaciones que nos pueden llevar a la necesidad de “dejar ir”.

  • La ruptura con una pareja o amigo
  • Un cambio de trabajo.
  • Cambio de hábitos de vida o de residencia…
  • Cambio de prioridades: dejar ir un proyecto que tenía entre manos.

Aunque también es importante hacer referencia a la necesidad de dejar ir ideas, comportamientos o creencias a las que nos mantenemos atados y que no nos hacen ningún bien.

Las personas nos sentimos más seguras ante lo conocido, por eso en estos momentos de la vida donde tenemos que dejar marchar puede aparecer el temor o la incertidumbre. Son situaciones que, si no se gestionan de forma adecuada, pueden afectar a nuestro bienestar emocional.

Procesos de duelos- 
dejar ir
Julieta Domenicone_Duelos

Claves para dejar ir.

No existe un manual de instrucciones ni una fórmula mágica para dejar ir a alguien o algo sin sufrir. Pero sí que existen algunas claves que nos pueden ayudar a que el proceso sea menos doloroso. Aquí te dejo algunas recomendaciones:

  • Sé honesto contigo mismo y permítete expresar tu dolor. Cuando algo se acaba, duele. Y nos tenemos que dar permiso para llorar o desahogarnos, pero también para recordar todo lo que nos aportó mientras duró.
  • Autocontrol y evitar exposiciones innecesarias.  Cuando estamos en un proceso de ruptura es normal que tendamos a buscar espacios de encuentro con esa persona, o que busquemos en redes sociales como va su vida. ¡Cuidado! Esto no nos hace ningún bien. Sólo alargará el proceso.
  • Experimenta cosas nuevas. Intenta canalizar tu energía hacia nuevos proyectos o experiencias. Quizás sea el momento de apuntarte a esa clase de yoga, de baile o de pintura que llevas queriendo hacer tanto tiempo.
  • No te culpabilices y acepta la realidad tal como es. Este no es el momento de preguntarnos si el haber actuado diferente, hubiera evitado esta situación. En lugar de culpabilizarte, aprende de la experiencia.
  • Rodéate de esas personas que te hacen sentir bien. Apoyarte en aquellos que te quieren y te conocen bien te ayudará a pasar esta etapa.

Al aferrarnos a algo que lejos de aportarnos, merma nuestra calidad de vida, estamos impidiendo que nos pasen cosas nuevas que sí nos pueden aportar más felicidad.

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Apego
Proyección

Proyección

Mecanismos de proyección

Julieta Domenicone, Terapia Gestalt en Granada.

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Nuestra relación con otras personas es una gran fuente de información sobre nosotros mismos y, por tanto, una forma de autonocimiento muy importante. Pero en muchas ocasiones, nos defendemos de forma inconsciente de aquello que nos desvela el contacto con los demás sobre nuestra personalidad.

Esta semana hablamos en el Blog Psicología Julieta de la proyección, un mecanismo de defensa inconsciente que todos usamos frecuentemente.

Mecanismo de Proyección: ¿Cuándo estamos proyectando?

Proyectamos cuando vemos en los otros aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Se trata de esos momentos en lo que reconocemos con mucha facilidad, incluso exageramos, las características personales de los demás que nos desagradan, y no las vemos en nosotros mismos.

¿Por qué proyectamos en los demás?

Los mecanismos de defensa nos protegen ante sentimientos desagradables, de ansiedad o insatisfacción con nosotros mismos. La proyección es uno de estos mecanismos de defensa, ya que atribuimos a otras personas cualidades propias que no deseamos, con lo cual localizamos fuera de nuestro ser el conflicto.

¿Qué consecuencias tiene la proyección?

La proyección como mecanismo de defensa puede tener consecuencias en nuestra vida y en nuestras relaciones con los demás:

Ego en psicología

Ego

Claves para dejar de proyectar

Cuando conseguimos dejar de proyectos, podemos hacernos cargo de aquello que sentimos y necesitamos, de aquello que nos agrada o nos desagrada de nosotros mismos. Pero, cómo podemos dejar de proyectar.

  • Conoce la proyección como mecanismo de defensa. Si estás leyendo este post, vas por buen camino. El primer paso es aprender a identificarla.
  • Cuando hagas un juicio de valor sobre algo o alguien, párate y pregúntate cuánto de ese rasgo que criticas está presente en ti.
  • Las personas cercanas que te conocen bien pueden ayudarte a identificar estas proyecciones.
  • Cultiva el autonocimiento, analiza y reflexiona sobre esos rasgos que te desagradan de los demás y de ti mismo. Pregúntate cómo puedes trabajarlos.
  • Céntrate en los aspectos positivos de los demás, y en los tuyos propios.
  • Aléjate del afán de perfección.

 

La Terapia Gestalt puede ayudarte a hacerte responsable de la parte que te corresponde, sin atribuir a los demás aquello que rechazas de tu propia personalidad. De esta forma, podrías tener una visión más realista de ti mismo y de la sociedad, ayudándote a aprender de tus errores y a disfrutar de tus éxitos.

Terapia gestalt en Granada-Julieta Domenicone

Terapia gestalt en Granada-Julieta Domenicone

 

Prejuicios psicólogos Granada

PREJUICIOS

Julieta Domenicone, psicóloga en Granada, especialista en terapia cognitivo conductual aborda el tema de los prejuicios en el articulo de esta semana.

Psicóloga_Online-Julieta_Domenicone

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¿Qué son los prejuicios?

Prejuzgar es algo que hacemos continuamente. Nos hacemos una idea u opinión de algo o de alguien basada en juicios previamente establecidos, sin haber tenido la oportunidad de experimentarlo, conocerlo, descubrirlo. A estas opiniones se le denominan prejuicios, y pueden tener un gran impacto en nuestra vida, ya que puede influir mucho en la toma de decisiones y en las elecciones que hagamos.

Todos tenemos prejuicios. Se adhieren a nosotros desde pequeños, a lo largo de nuestra infancia, y a través de las personas que nos rodean, el lugar donde hemos crecido, la educación que hemos recibido, etc. Y la mayoría de las veces no somos conscientes de ellos. Podríamos definirlos como “trampas” que nos pone nuestra mente para economizar energía, atajos que pueden llevarnos a una conclusión o idea errónea, que nada tiene que ver con la realidad, ya que nuestro cerebro lo que hace es relacionar lo nuevo con lo que ya hemos conocido.

En este post vamos a conocer un poco mejor qué son los prejuicios, cómo identificarlos y gestionarlos.

Los juicios previos y sus consecuencias

Los prejuicios pueden convertirse en obstáculos para nuestra libertad de pensamiento. La sociedad de la información, con un uso exponencial de las redes sociales y un intercambio constante de opiniones, nos empuja a tener una opinión o una respuesta para casi cualquier cosa aquí y ahora, lo que fomenta los prejuicios.

No hay tiempo para explorar, para descubrir, para profundizar… para forjarnos una opinión más informada sobre algo o sobre alguien. Por ello, es importante que reflexionemos sobre las consecuencias que los prejuicios pueden acarrear:

  • Limitan nuestras experiencias de vida.
  • Nos alejan de la realidad.
  • Favorecen el autoengaño.
  • Fomentan la polarización de opiniones y el conflicto.
  • Nos pueden llevar a tomar decisiones erróneas.
  • Impiden nuestro desarrollo personal y autoconocimiento.
  • Dificultan el buen acompañamiento.
  • Fomentan la agresividad en la comunicación.

Decir No

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Para muestra, un botón. El diario estadounidense ‘The Washington Post’ realizó un experimento con el virtuoso violinista Joshua Bell. Ataviado con ropa de calle, comenzó a tocar en el metro de Washington un 12 de enero de 2007, a 07.51 de la mañana. Tocó una hora aproximadamente ante miles de personas que pasaban por ese lugar, y sólo logró recaudar 32 dólares y 17 céntimos. Joshua Bell llena teatros durante varios días consecutivos con entradas de más de 100 dólares.

Vídeo de youtube: https://youtu.be/LZeSZFYCNRw

¿Cómo liberarte de los prejuicios?

Escapar de los prejuicios no es tarea fácil. Pero merece la pena el esfuerzo. ¿Cuántas veces te ha demostrado la vida que estabas equivocado o equivocada? ¿Recuerdas a aquella persona que te generó cierto rechazo nada más verla, y después se convirtió en un amigo o amiga? ¿Y esa fiesta a la que fuiste obligada porque no te gustaba el tipo de gente que iba, y acabó siendo una de tus mejores noches?

Vamos a conocer algunas claves que nos pueden ayudar a esquivar los prejuicios:

  • Date tiempo. Si te asalta una idea u opinión negativa sobre algo o alguien a simple vista, recuerda que puedes estar equivocado.
  • Evita las generalizaciones. Cuando tendemos a generalizar, “todos los hombres son iguales”, estamos prejuzgando en base a una mala experiencia pasada.
  • Pregunta o infórmate. Si tienes dudas sobre algo o sobre alguien, pregunta antes de presuponer.
  • Piensa en las consecuencias. Los prejuicios y los estereotipos pueden tener consecuencias muy negativas para la otra persona. Piensa en si lo pensaran de ti.
  • Presta atención. La mente a veces es perezosa, estate atento a si esa opinión es un “atajo” que te ha llevado a una idea que puede ser errónea, o alejada de la realidad.
  • Explora, descubre… sólo dándonos la oportunidad de conocer a una persona, o vivir una experiencia podremos llegar a nuestras propias conclusiones.

 

Pornografía y adolescentes-Julieta Domenicone

Pornografía y adolescentes

¿La Educación sexual de nuestros hijos en manos de la industria pornográfica?

(Una reflexión muy personal)

Julieta Domenicone, especialista en terapia de pareja en Granada y psicóloga Online.

Psicologo Granada-Julieta Domenicone

Psicologo Granada-Julieta Domenicone.


Pornografía y Adolescencia

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Julieta_Domenicone-Psicóloga_Granada-Psicóloga_Online

Hace unos años vi un documental que abordaba el tema de los adolescentes y la pornografía, no recuerdo el nombre del documental, pero si recuerdo que me provocó un estado de preocupación e impotencia que me hizo reflexionar.

No me malinterpreten, no estoy en contra de la pornografía o de una sexualidad inspirada en ella entre adultos que consienten, pero ¿qué pasa con esos niños y niñas, con esos y esas adolescentes que están descubriendo su propia sexualidad?

La fuente de información de los chicos hoy en día es internet, así que allí fui desde mi teléfono. Sólo necesité mi smartphone conexión a internet y unos cuantos clics….

“Putas vírgenes viven para satisfacer a sus amantes”

“Morena caliente muestra  sus habilidades”

“Pareja webcam”

“Chavala putona se divierte con los nuevos vecinos”

“Madura latina tortura a un voluntario”…  y la lista es interminable.  

Trio, sumisión, doble penetración, introducción de diferentes objetos, sexo anal, oral , golpes,  sexo grupal…son sólo algunas de las categorías en las que se clasifica la oferta audiovisual de estas páginas. 

Cada una de estas propuestas es gratuita, no necesita ningún tipo de identificación, ni control para mayores de edad y están a un click de distancia de nuestros hijos, con la intimidad que les proporcionan sus propios teléfonos, tabletas y ordenadores.

– ¿Qué pasa cuando los niños empiezan a entender que esto es la sexualidad?

-¿Qué pasa cuando un niño entiende que no hay ningún problema en invitar a un amigo a follarse a la niña con la que está en ese momento? ¿Se espera que esa niña consienta? ….Después de todo es lo normal.

-¿Qué pasa cuando con 15 años entiendes que el sexo grupal es normal? ¿ Ruleta rusa sexual?

-¿Qué pasa cuando los chicos entienden que si el sexo anal duele, es que les gusta a ellas?

-¿Qué pasa cuando los niños y niñas creen que golpearse durante una relación sexual es excitante, necesario  para disfrutar del sexo?

A partir de aquí hay una naturalización de la pornografía en la vida sexual de los adolescentes, que los lleva a construir una visión incompleta de lo que representa una relación sexual y afectiva plena. 

La pornografía y la sexualidad son dos cosas diferentes y honestamente no creo que sea bueno que los chicos vivan una sexualidad pornográfica.

No perdamos de vista , que estamos hablando de adolescentes y que durante esta etapa de la vida, el mundo afectivo y sentimental está en pleno desarrollo.

La sexualidad implica: 

Intimidad, compromiso, cuidado y respeto mutuo, afecto, ternura, juego  

La Pornografía se caracteriza por ser: 

Impersonal, fugaz, hace del ser humano un objeto (cosificación de la persona), es violenta, puede ser dolorosa física y emocionalmente.

No sé cual es la solución para este fenómeno global. 

No creo que se pueda controlar internet, así que lo único que podemos hacer es educar a nuestros hijos o hijas desde pequeños para que entiendan la diferencia entre sexualidad y pornografía. 

Venimos al mundo con órganos sexuales y desde muy pequeñitos nos relacionamos con esta parte de nuestro cuerpo. Por eso, la educación sexual debe empezar temprano y ser adaptada a la edad y necesidades de cada niño y niña.

Es importante darles valores humanos que los guíen en este camino:

  • Vivir una sexualidad plena y efectiva, sobre todo en los primeros encuentros sexuales.
  • No acceder a prácticas sexuales no deseadas por presión social.
  • Respetar su propia madurez sexual.
  • Integrar que un encuentro sexual es un encuentro íntimo en el que el respeto siempre debe estar presente.

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Terapia de pareja
Julieta Domenicone

Hoy mi hijo tiene 15 años y mi hija tiene 12 años, espero que cuando llegue el momento no necesiten dejarse humillar, ni humillar a nadie para poder disfrutar de su sexualidad, y que puedan disfrutar de una sexualidad plena y afectiva.

 No voy a negar que tengo miedo, ya que mis oponentes son muchos y muy poderosos, el mensaje que les doy en casa debe competir con Google, Facebook, Tinder, Alquila a un tío y otras plataformas, pero entiendo que es absolutamente necesario aportarles a nuestros hijos valores y una educación sexual adaptada a su edad.

Acompañar

Psicologa en Granada Julieta Domenicone

Julieta Domenicone

Psicóloga en Granada especialista en ansiedad y en depresión 

 


Acompañar

“Participar en los sentimientos de alguien”, así define la RAE el verbo acompañar (quinta acepción).

Algo que toma especial relevancia cuando esa persona a la que queremos acompañar está pasando por un mal momento. ¿Qué puedo hacer para ayudarle? ¿Cómo puedo aliviar su carga?

Esta semana vamos a conocer en qué consiste el acompañamiento emocional, y aprenderemos algunas claves para acompañar bien. En muchas ocasiones no se trata de saber qué hacer, sino más bien de saber estar. Aprender a acompañar a los demás, tanto en el éxito, como en los momentos difíciles, es clave para cultivar relaciones sanas, duraderas y enriquecedoras.

¿Qué es el acompañamiento emocional?

El acompañamiento emocional es el apoyo o ayuda a otra persona, desde la presencia y la escucha, mostrando comprensión y entendimiento, pero sin dirigir, invadir ni intentar gestionar, cambiar o apropiarnos de la vivencia emocional del otro. Como decíamos, es más saber estar, que saber hacer.

El acompañamiento emocional requiere respeto por el otro, por su proceso y, por tanto, por el espacio y tiempo que necesite en ese proceso. Acompañar supone ponerse al servicio de la otra persona, sin dirigir, sin juzgar. Por eso, no siempre estamos en condiciones de poder acompañar al otro, aunque queramos aliviar su dolor. Aunque parezca sencillo, cuando vemos sufrir a un ser querido es difícil acompañar sin intervenir, sin intentar hacer algo para paliar ese sufrimiento, hasta tal punto de que se puede convertir en una autoexigencia que desemboque en un sentimiento de culpabilidad. “Está sufrimiento y no sé cómo ayudarle”.

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Inseguridad_emocional-psicólogos_Granada-Julieta Domenicone

¿Qué necesito para acompañar bien?

Para poder acompañar bien a una persona que está pasando por un mal momento, es imprescindible que nosotros también estemos bien y dispongamos de tiempo y de algunas habilidades.  Algunos requisitos para acompañar bien:

  • Seguridad y tranquilidad. Acompañar a alguien que lo está pasando mal genera emociones en nosotros mismos, Es muy difícil hacer un buen acompañamiento desde la ansiedad, con miedo o  inseguros.
  • Atención plena en el proceso. Es necesario estar presentes, para centrarnos en el proceso de la otra persona.
  • Tiempo disponible. Para poder acompañar emocionalmente a alguien tengo que tener tiempo. No puedo acompañar bien al otro si tengo prisa, estoy pensando en lo que tengo que hacer después o me están esperando en algún otro sitio.
  • Escucha activa. Focalizar toda nuestra atención en querer comprender al otro, sin juzgar.

Psicóloga_Granada

Comunicación

Sin estos requisitos, es posible que no estemos en disposición de acompañar y puede ser contraproducente.

Es posible que la persona no se sienta  tenida en cuenta. Por tanto, si tomo la decisión de estar junto a alguien que está transitando un momento difícil de su vida, debo ser consciente del compromiso que requiere.

¿Cómo ayudar a alguien que lo está pasando mal?

No es fácil ver sufrir a una persona que queremos. En general, como dice el filósofo surcoreano afincando en Berlín Byung-Chul Han, “en la sociedad del ‘me gusta’ tenemos fobia al sufrimiento”. Por ello, cuando alguien al que queremos lo está pasando mal, intentamos buscar la fórmula mágica o encontrar las palabras adecuadas para que se sienta bien y salga de ese sufrimiento de forma instantánea. No obstante, como ya hemos visto, un buen acompañamiento requiere tiempo, paciencia y respeto.

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Ayuda Mutua
Julieta Domenicone

Veamos algunas formas de acompañar en el sufrimiento:

1. Respeta el proceso. En lugar de intentar entretener y distraer al otro para paliar su sufrimiento. Estate presente, escucha y presta atención a sus necesidades. Es posible que quieta estar solo, llorar, gritar… respeta su proceso dejando claro que estás ahí para lo que esa persona necesite.

2. No le quitas importancia.  En el intento de querer ayudar al otro, muchas veces tendemos a quitar importancia a lo que le pasa, algo que puede ser contraproducente y acentuar su malestar y sentimiento de soledad.

3. No lo juzgues. Cuando pasamos por un mal momento, todos nos volvemos irascibles e incluso mal educados. Entiende que su actitud responde a un momento concreto, que realmente esa persona no suele comportarse así. No lo juzgues ni le reproches su compartimiento. Nuestro enfado puede impactar aún más en su malestar y tener importantes consecuencias negativas en nuestra relación.

4. Deja que él decida qué hacer. Cuando acompañamos a alguien que sufre, pensamos tener la solución para que salga del pozo. Pero no es así. Acompañar emocionalmente no significa decidir por el otro, ni convencer o imponer al otro “la solución”. No se trata de nosotros, sino del otro y solo él sabrá qué hacer cuando atraviese la fase del dolor, y esté preparado para continuar de nuevo su camino.

5. Cuida los detalles. En situaciones difíciles todo cuenta. Cuida cada detalle, aléjate de temas o comportamientos que puedan afectar al otro –quizás no sea el momento para sacar ciertos temas- y aprovecha para demostrar tu amor por esa persona con pequeños detalles gratificantes. Aunque parezcan insignificantes, pero ayudar en el proceso.

En momento difíciles como los que estamos viviendo, es muy importante que aprendamos a acompañarnos bien, desde el respeto y el entendimiento. Seamos conscientes de la importancia del tiempo y el espacio para superar las diferentes fases. Aunque vivamos en la sociedad de ‘lo instantáneo’, no todo se puede obtener a golpe de click.

Acompañar-Psicóloga en Granada-psicóloga Online- Julieta Domenicone

Acompañar-Psicóloga en Granada-psicóloga Online– Julieta Domenicone

Postergar Julieta Domenicone Psicóloga

Dejar de postergar

Postergar, es dejar para otro momento aquellas cosas que debo o deseo hacer.


Mañana lo hago…

En muchas ocasiones, tendemos a postergar cosas que necesitamos hacer.

Este mecanismo va desde la postergación de pequeños detalles, como responder a un mensaje, hasta retrasar la toma de decisiones trascendentes de nuestra vida, como reconciliarnos con seres queridos o emprender proyectos.

Dejar las cosas en suspensión puede acarrear profundas consecuencias en personas “fuertemente postergadoras”. Hay situaciones, que de tanto aplazarlas, se hacen inabordables: “ese tren ya ha pasado”

La vida no se puede postergar, no la podemos dejar para mañana.

Consecuencias de postergar:

  • Lo que postergo me avergüenza, porque me obliga a justificarme ante la persona con la que tenia “ese” compromiso que no he cumplido o ante mi mismo.
  • Lo que postergo se acumula, en ocasiones extremas hablamos de un cumulo de años, por ejemplo, cuidar mi salud. En estos casos, el abordaje es cada vez mas complejo porque con el tiempo se van sumando problemas adicionales.
  • Lo que postergo, lo pierdo. Puede ocurrir que cuando deseo abordar lo que he postergado, ya sea tarde, por ejemplo, la maternidad o paternidad, una reconciliación con seres queridos o la vuelta al trabajo después de una excedencia.

¿Por qué postergamos?

  • Miedo al fracaso, a exponerme o al ridículo: “Para hacerlo mal, prefiero no hacerlo”.
  • Pereza: “Estoy muy a gusto”
  • Perfeccionismo: “cuando todo este perfecto será el momento oportuno para….”
  • Exceso de confianza: “Lo haga o no, no pasa nada”.
  • Autolimitaciones: “Yo no puedo hacer esto”
  • Miedo a salir de la zona de confort: “No será tan necesario”
  • Egoísmo: “Que lo haga otro”.

¿Cómo dejar de postergar?

  • Valorar si estamos ante una actividad realista o bien ante una fantasía que no es posible cumplir. En el caso de las fantasías los mecanismos de postergación se acentúan para evitar el fracaso: ¡Plantéate metas realistas!
  • Descomponer el proyecto en pequeñas metas, el objetivo de esta descomposición es asegurarnos el éxito en cada uno de estos pequeños pasos y aumentar la motivación.
  • “Ojos que no ven, corazón que no siente”. En general las personas postergadoras tienden a evitar estar en contacto con aquello que postergan: Deja visible el proyecto que necesitas abordar.
  • Pide ayuda: Hay ciertas tareas que se nos hacen un mundo y que, con una pequeña ayuda de un amigo, pareja o un profesional podemos superar.
  • El fracaso es una fuente de aprendizaje mas valiosa que la evitación: Deja de temer el fracaso, fracasa rápido, fracasa mucho y fracasa mejor.
  • Valora el precio, que puede tener la postergación sostenida en el tiempo y pregúntate si estas dispuesto a pagarlo.
  • Lo que postergo pesa: ¿Prefiero el beneficio de no hacer hoy o prefiero cargar con el peso de lo que debería haber hecho?

Psicóloga Granada Liderazgo

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La postergación es una decisión que tomamos de marea consciente, que solemos adornar con una sucesión de excusas. Si tomamos esta decisión, lo adulto es responsabilizarnos de las consecuencias de mis postergaciones.

Dejar de postergar supone pasar a la acción y avanzar de frente hacia lo que necesito.

¿Cómo te puedo ayudar?

Psicóloga Granada

Psicóloga_Granada

  • Valoraremos tus bloqueos frente a aquello que estas postergando
  • Consolidaremos la confianza en ti mismo para hacerle frente a la situación temida.
  • Elaboraremos estrategias de paso a la acción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autoexigencia Julieta Domenicone Psicóloga Online

Autoexigencia

Autoexigencia, Julieta Domenicone

Psicóloga en Granada y Psicóloga Online


La auto exigencia ¿constructiva o destructiva?

“Eres demasiado autoexigente” ¿Te han dicho alguna vez esta frase en tu entorno laboral o social? Si es así, quizás este post te interese ya que la autoexigencia no es siempre algo constructivo, que nos ayuda a mejorar. En ocasiones la autoexigencia puede convertirse en un problema, en una cualidad destructiva que frena nuestro desarrollo.

En la situación actual que estamos viviendo, marcada por la incertidumbre, las restricciones de movilidad, la limitación de la esfera lúdica y de las relaciones personales, el teletrabajo continuo… muchos de nosotros y nosotras nos hemos vuelto “demasiado autoexigentes”.  Tendemos a exigirnos objetivos muy por encima de lo que realmente el escenario nos permite conseguir. La pérdida de concentración, la disminución del rendimiento, el estrés o la fatiga emocional nos impiden llegar a los objetivos que nos marcábamos antes de la pandemia, por lo que, si no adecuamos los objetivos a la nueva normalidad, podemos estar entrando en una autoexigencia destructiva que se convierte en una fuente añadida de ansiedad, estrés y angustia.

Vamos a empezar conociendo un poquito mejor de qué hablamos cuando nos referimos a la autoexigencia, para más adelante trabajar algunas claves que nos ayuden gestionarla.

¿Qué es la autoexigencia?

La autoexigencia es una característica de nuestra personalidad, o una actitud ante la vida, que se relaciona con lo que nos pedimos (exigimos) a nosotros mismos. Se trata por tanto de una cualidad que nos ayuda a evolucionar, a mejorar en la vida y que está estrechamente relacionada con el nivel de responsabilidad y compromiso. La personas autoexigentes y autocríticas son capaces de identificar sus errores, resolverlos y establecer objetivos realistas para seguir avanzando, además de cumplir con sus obligaciones laborales, sociales, familiares… de una forma equilibrada. Este tipo de autoexigencia sería la constructiva, también denominada adaptativa.

Aunque, como hemos dicho, se trata de una característica de la personalidad, a veces puede desencadenarse en la niñez o vida adulta tras una experiencia traumática o que les hace sentir que tiene que demostrar “lo que vale”.

¿Cuándo decimos que una persona es demasiado autoexigente?

Cuando decimos que alguien es “demasiado exigente consigo mismo (autoexigente)”, estamos definiendo a una persona que lleva esta autoexigencia al extremo, convirtiéndolo en una obsesión.  Estas personas se presionan demasiado sobrepasando incluso lo que la sociedad, el entorno laboral, familiar, etc. esperan de ella. Quiere conseguir lo mejor, por lo que se establece metas muy altas, alcanzar la perfección, lo que requiere un alto sacrificio y esfuerzo. Hablamos entonces de una autoexigencia destructiva, que puede convertirse en una fuente de estrés, ansiedad, y angustia, y que lejos de ayudarnos a seguir avanzando, puede convertirse en un lastre.

¿Cuáles son las características de la autoexigencia destructiva?

Las personas demasiado autoexigentes, por lo general:

  • Necesitan reforzar su autoestima.
  • Se crean expectativas muy altas y a veces inalcanzables.
  • Tienen muy baja tolerancia al fracaso, a equivocarse y a la frustración.
  • Suelen ver las cosas en blanco y negro, sin matices.
  • Sensación de insatisfacción constante, ya que siempre se puede mejorar.
  • Tienen dificultades para poner límites, y no conocen sus limitaciones.
  • Tienen a ser muy exigentes con los demás.

 

La autoexigencia mal gestionada o llevada al extremo puede generar un conflicto interno con importantes consecuencias en nuestro bienestar emocional y físico.

¿Qué consecuencias puede tener la autoexigencia destructiva?

Las personas que llevan su exigencia al extremo pueden generar estrés, ansiedad, angustia o incluso depresión. A nivel físico pueden sufrir agotamiento o cansancio extremo, pérdidas de memoria… y favorece el diagnóstico de algunas patologías crónicas como las cardiovasculares.

La autoexigencia extrema puede afectar también a nuestras relaciones personales porque, como hemos comentado anteriormente, las personas muy autoexigentes lo suelen ser también con los demás, lo que favorece el conflicto con los demás.

Claves para tener una autoexigencia constructiva, que nos ayude a mejorar.

La autoexigencia bien equilibrada, es una clave del éxito, ya que nos ayuda superarnos, a mejorar cada día, sin generar ansiedad y estrés. Existen algunas claves que nos pueden ayudar a trabajarla:

  1. Cuida tu diálogo interno.

Tenemos que tener una buena comunicación con nosotros mismos, desde el respeto y el cariño. No te hables como un tirano, sino como un buen líder.

  1. Autoconocimiento.

Cuando mejor nos conozcamos a nosotros mismos, más objetivos seremos sobre nuestras limitaciones y debilidades, así como sobre nuestras capacidades y fortalezas. A veces las limitaciones no son propias, sino que vienen impuestas por nuestro entorno, como la situación actual que estamos viviendo. Esto nos ayudará a plantearnos objetivos realistas.

  1. Planificación

La planificación es clave para avanzar paso a paso en cualquier proyecto. Recuerda que una buena planificación requiere de organización y racionalidad en nuestras acciones.

  1. Aprende a poner límites

Aprender a decir No, a poner límites tanto a mí mismo como a los demás, nos ayudará también a darnos cuenta que no siempre hay que complacer a todo el mundo.

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Limites-Julieta_Domenicone-Terapia_Gestalt

  1. Disfruta del proceso.

No se trata de disfrutar sólo de la meta, sino del camino recorrido, de todo el proceso y las diferentes fases que he tenido que ir desarrollando. Esto también requiere valorar estas fases previas, y no sólo los resultados objetivos.

  1. Inspírate en los demás

No se trata de compararnos con los demás, sino de buscar ejemplos y personas que nos inspiren y motiven para lograr nuestros objetivos.

  1. Aprende a gestionar la culpa

El sentimiento de culpa suele aparecer cuando nos planteamos mejas u objetivos difíciles de cumplir. No se trata de que hayas fallado, sino de que tus expectativas no estaban adaptadas a la realidad, o tus objetivos no eran realistas.

Psicologa_en_Granada-Julieta Domenicone

Psicologa_en_Granada-Julieta Domenicone

 

 

 

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Estrés emocional

Estrés emocional

Julieta Domenicone, psicóloga en Granada, especialista en ansiedad y Psicóloga Online.


 

Julieta Domenicone-Psicologa_Granada

Psicóloga Granada


Se acaba de cumplir un año desde el primer confinamiento domiciliario debido a la pandemia por COVID-19. En este periodo, una serie de términos se han instaurado en nuestro vocabulario, palabras o expresiones con las que intentamos explicar sensaciones, vivencias o acontecimientos inéditos hasta ahora.

Uno de estos conceptos es la ‘fatiga pandémica’, una expresión que copa titulares de periódicos y con la que se pretende definir un conjunto de síntomas que está experimentado gran parte de la sociedad como consecuencia de la pandemia: agotamiento mental, falta de concentración, ansiedad, depresión, estrés…

Esta fatiga pandémica tan de moda en estos días, es lo que siempre se le ha denominado en Psicología estrés emocional y que ahora se está viendo generalizada por los cambios de hábitos de vida, las restricciones continuas, las interminables horas de teletrabajo, la falta de estímulos u oportunidades para desconectar, o la constante incertidumbre ante el futuro a corto plazo.

En este post vamos a conocer un poco más qué es eso de la fatiga emocional, y cómo podemos gestionarla para que nos afecta lo menos posible.

¿Qué es el estrés emocional?

Se trata de un cansancio o agotamiento emocional que puede venir asociado a sentimientos de angustia, estrés, depresión o ansiedad. Puede generar falta de atención y concentración, y disminuye la agilidad mental considerablemente.

Un pensamiento recurrente en una persona con fatiga emocional podría ser: “Pienso en todo lo que tengo que hacer hoy y no puedo ni levantarme de la cama”.

Aunque se trata de un agotamiento mental, suele venir acompañado de cansancio físico y pérdida de energía, lo que dificulta el desarrollo de las actividades cotidianas.

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Ansiedad
Julieta Domenicone

¿Qué lo causa?

El estrés emocional puede venir causada por un desequilibrio entre lo que damos y lo que recibimos, entre otros motivos. Por ejemplo, en el contexto actual, estamos renunciando a muchas cosas de nuestra vida –incluso a ver a nuestros seres queridos- pero la falta de resultados contundentes –por ejemplo, en la reducción del número de contagios-  y la continuidad de las restricciones nos lleva a un agotamiento emocional.

Las principales causas que nos pueden llevar

  • Desequilibrio entre lo que se da y lo que se recibe.
  • Entorno muy exigente, con importantes sacrificios.
  • Incertidumbre constante o situaciones de estrés prolongado.
  • Situaciones de sobrecarga de actividades. “Todo lo que tengo que hacer”.
  • Saturación de emocionales, que nos pueden llevar a bloquearnos.
  • Emociones contenidas, como la frustración no gestionada.
  • Sentimientos de incomprensión.
  • Poco o nulo tiempo para satisfacer nuestras propias necesidades o deseos.
  • Un cambio importante en nuestra vida: en el trabajo, mudanza, ruptura de pareja, nacimiento de hijos…

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¿Cuáles son los síntomas del estrés emocional?

Es importante tener en cuenta que el estrés emocional no afecta a todo el mundo de igual manera, ni se desencadena al mismo nivel en todas las personas ante las mismas situaciones. Depende mucho de la persona, de su gestión emocional y recursos. Sin embargo, existen una serie de síntomas que nos pueden ayudar a reconocer la fatiga emocional:

  • Cansancio físico. Se siente agotamiento y falta de energía desde que se despierta.
  • Palpitaciones y respiración acelerada.
  • Estado nervioso.
  • Bruxismo (apretar dientes y mandíbulas).
  • Insomnio o dificultades para dormir.
  • Existe una falta de autocontrol, lo que deriva en un bajo estado de ánimo y mal humor.
  • Falta de motivación y entusiasmo.
  • Sensación de falta de autocontrol.
  • Dificultades para prestar atención y concentrarse, con olvidos y despistes frecuentes.
  • Distanciamiento afectivo.

Cuando aparece el estrés emocional, tendemos a la estrategia de evitación, volviéndonos autómatas que evitan nuevas situaciones de estrés, pero también actividades agradables o placenteras. Esto puede desembocar en un círculo o bucle negativo que puede arrastrarnos a un estado depresivo.

¿Cómo gestionar el estrés emocional?

A continuación, os dejo algunas recomendaciones que nos pueden ayudar a identificar la fatiga emocional y frenar el posible bucle negativo en el que puede desembocar si no actuamos a tiempo.

  • Identificar la fatiga emocional. El primer paso es aprender a identificar la fatiga emocional, a raíz de los síntomas expuestos anteriormente.
  • Explorar las causas, saber cuáles son las principales fuentes de estrés que me están generando fatiga emocional.
  • Práctica de ejercicio físico, para ayudar a nuestro cuerpo a liberar la tensión acumulada.
  • Favorecer el descanso, con práctica de higiene del sueño como zona sin ruido y sin luz, regular horas de sueño, etc.
  • Poner límites, a nosotros mismos y a los demás. Aprender a decir NO a los demás.
  • Atender nuestras necesidades y deseos, reservándome algo de tiempo para disfrutar de alguna actividad que me resulte placentera.
  • Desconectar mentalmente.
  • Buscar y compartir la alegría. 

Psicóloga Granada

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